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ASIA/BANGLADESH - El Papa: la semilla de la vida cristiana "ni es mía ni es tuya", la planta y la hace crecer Dios

Chittagong  - La semilla y el brote de toda la vida cristiana "no es mío ni tuyo, Dios lo planta. Y es Dios quien lo hace crecer". Puede protegerse y nutrirse, no en mérito de los propios esfuerzos, sino por la oración, "siempre pidiéndole a los que han plantado la semilla que me ayuden a regarla y si yo me duermo, que riegue El". Esto es lo que ha recordado el Papa Francisco en su reunión con sacerdotes, religiosos, monjas, seminaristas y novicios de Bangladesh, que tuvo lugar la mañana del sábado 2 de diciembre en la catedral de Chittagong.
La reunión se abrió escuchando algunos testimonios. Luego intervino el Papa Francisco, dejando de lado el discurso escrito y prefirió hablar sin papeles, inspirado en la lectura de Isaías que se proclamará en la misa del próximo martes. "En aquellos días" recordó el papa Francisco, citando al Profeta, "se levantará un pequeño brote en la casa de Israel ... Isaías describe la grandeza y la pequeñez de la vida de servicio a Dios, y esto les concierne, porque ustedes son hombres y mujeres de fe al servicio de Dios". "Brota" continuó el Papa Bergoglio "lo que hay dentro de la tierra. Esta es la semilla, que no es ni mía ni tuya, Dios la planta. Y es Dios quien la hace crecer. Yo soy el brote, cada uno de nosotros puede decir. Sí, pero no por mérito tuyo: de la semilla que te hace crecer. Y yo qué tengo que hacer: regarla. Para que eso crezca y llegue a esa plenitud del espíritu que es lo que ustedes tienen que dar como testimonio".
También la solicitud de preservar y hacer crecer el brote de cada vocación cristiana -continuó el Papa Francisco- no debe confiarse principalmente a nuestro esfuerzo de coherencia, sino a la obra de la gracia: "Cuidar la vocación que hemos recibido. Como se cuida a un niño, como se cuida a un enfermo, como se cuida a un anciano. La vocación se cuida con ternura humana. Nuestras en comunidades, si en nuestros presbiterios falta esa dimensión de ternura humana, el brote queda chiquito, no crece, quizás se seque".
El riesgo de ver reducida su propia vocación -añadió el Papa- puede superarse "solo cuando uno tiene un corazón que reza". ¡Proteger es orar! Pedirle al que plantó la semilla que me ayude a regarla y si me duermo, que lo haga El. Orar", añadió el Papa Bergoglio, "es pedirle al Señor que nos cuide y que nos dé la ternura que debemos darle a los demás".
Entre las dinámicas que ponen en peligro el crecimiento de cada vocación cristiana, el Papa Francisco indicó una vez más la "cizaña" que pueden echar raíces incluso en las Conferencias Episcopales, en las comunidades religiosas y en los seminarios, donde las pasiones humanas, los defectos y las limitaciones amenazan la paz de la vida comunitaria.
El Sucesor de Pedro, refiriéndose también a la Carta de Santiago, recordó que desde el comienzo del cristianismo, entre los enemigos de la armonía dentro de la comunidad cristiana está el "chisme" y la difamación entre hermanos y hermanas.
Luego concluyó su discurso confesando encontrar consuelo cuando se encuentra y mira a los ojos a sacerdotes, obispos o monjas que han vivido su camino completo de fe y su trabajo apostólico: "los ojos", dijo el Papa Francisco "Son indescriptibles, llenos de alegría y paz. Aquellos que no han vivido así, carecen de esta brillantez en sus ojos. Se ve principalmente en mujeres: busquen a esas viejas monjas que han pasado toda su vida sirviendo con alegría y paz. Tienen ojos brillantes, porque tienen la sabiduría del Espíritu Santo. El pequeño brote en estos viejos se llenó de los siete dones del Espíritu Santo. Deseo que vuestros ojos brillen con la luz del Espíritu Santo". (GV) (Agencia Fides 2/12/2017).

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